Empieza por el Prado: elige algunas obras

El Museo del Prado es el punto de partida más útil. Permite entender las diferencias entre los cartones para tapices, los retratos de corte y las Pinturas negras. Estos conjuntos no tenían el mismo público ni la misma función. Un cartón es una pintura utilizada como modelo por los tejedores; la palabra no se refiere simplemente a una hoja preparatoria. Las escenas de juegos, paseos o fiestas ofrecen otra forma de mirar la vida madrileña representada por Goya.

Elige después algunos retratos y cuadros relacionados con la violencia y la guerra. La familia de Carlos IV muestra al pintor frente al poder; El 3 de mayo de 1808 dirige la atención hacia las víctimas. Las Pinturas negras cambian de registro de nuevo, con una visión más oscura y menos directamente narrativa. No intentes verlo todo: una ruta centrada en estos tres grupos permite comparar miradas, gestos e iluminación, en lugar de limitarse a marcar títulos en una lista.

La entrada general cuesta 15 €. El museo abre de lunes a sábado de 10:00 a 20:00 y los domingos y festivos de 10:00 a 19:00, con excepciones en el calendario. Las dos últimas horas permiten acceder gratuitamente a la colección, aunque la espera puede reducir el tiempo disponible. Para un primer acercamiento a Goya, aconsejamos una mañana con entrada de pago y unas dos o tres horas dentro, duración orientativa según tus intereses.

Comprende los cuadros de guerra sin confundir los lugares

El 3 de mayo de 1808 de Goya, conservado en el Prado

El cuadro del 3 de mayo es una obra que se visita en el museo, no una escena que puedas encontrar hoy idéntica en la calle. Separa siempre tres cosas: el lugar representado, el lugar donde trabajó el artista y el lugar donde se conserva la pintura. Esta distinción evita desvíos basados en una dirección supuesta o en la promesa de un escenario intacto. La ciudad ha cambiado desde la época de Goya, y una ruta artística sirve sobre todo para relacionar sus obras.

Antes de la visita, anota los títulos que te interesan y consulta el plano del museo. Las salas y los préstamos pueden cambiar; un número de sala copiado de una guía antigua no es una garantía. Una vez dentro, es mejor preguntar al personal dónde está la obra que buscas que recorrer varias alas sin objetivo. Si viajas con un niño, empieza por una escena cotidiana y un retrato antes de los conjuntos más duros.

San Fernando: el pintor y el grabador

La Real Academia de San Fernando, en la calle Alcalá, complementa el Prado con otra selección de pinturas y el vínculo institucional de Goya con la Academia. La ruta dedicada al pintor invita a observar, entre otras obras, el Autorretrato ante su caballete, La Tirana y El entierro de la sardina. Su interés está en el cambio de tono entre los temas: el artista que se representa trabajando no emplea el mismo lenguaje que el que observa una fiesta.

La Calcografía Nacional conserva también las planchas de cobre de sus series grabadas. Una plancha, una estampa obtenida de ella y una pintura son tres objetos distintos; lee las cartelas para entender qué estás mirando. Esta parada resulta especialmente adecuada si quieres ir más allá de las obras más reproducidas del Prado. Consulta los espacios abiertos y las condiciones del museo antes de ir; no confundas una exposición temporal antigua con la presentación permanente.

Liria: Goya en una colección aristocrática

Fachada del Palacio de Liria

En el Palacio de Liria, la duquesa de Alba de blanco da otro contexto a la pintura de Goya. La obra pertenece a la colección de la Casa de Alba, dentro de una residencia que también contiene muebles, libros y retratos de varias generaciones. La relación entre un cuadro y su entorno importa tanto como su tema: aquí entrarás en una historia familiar, con sus decisiones de colección y presentación.

Reserva la visita permanente, ofrecida desde 15 €, comprobando si eliges el recorrido libre o una visita guiada. Los jardines y las exposiciones temporales pueden corresponder a otras ofertas. Para organizar el día, recuerda el cierre del lunes por la tarde y la interrupción entre los accesos de mañana y tarde. No añadas Liria a una larga jornada de museos sin prever una pausa; merece más la pena comparar un retrato observado con calma que acumular entradas.

San Antonio de la Florida: mira a Goya en lo alto

La ermita de San Antonio de la Florida, cerca de Príncipe Pío, cambia por completo la experiencia. Los frescos de 1798 se contemplan en la arquitectura para la que fueron pintados, y la tumba de Goya añade una dimensión biográfica. La cúpula representa el milagro de san Antonio con una multitud cuyas actitudes atraen tanta atención como la escena religiosa. Observa la barandilla pintada, los movimientos y la manera en que los personajes ocupan el espacio superior.

La entrada es gratuita. Prevé una visita tranquila, sin intentar mantener el ritmo de un gran museo, y después pasea por los alrededores. Respeta las normas de fotografía y a quienes contemplan las bóvedas. Esta parada queda lejos del eje Prado–Atocha: déjala para el día de Liria o utiliza el transporte público en vez de cruzar todo el centro andando después de varias horas de visitas.

La fábrica: de la pintura al hilo

La Real Fábrica de Tapices explica el destino textil de los cartones. Fundada en 1721, sigue fabricando y restaurando alfombras y tapices. Su edificio actual, cerca de Atocha, corresponde al traslado de 1889: Goya no trabajó en estos talleres actuales. La continuidad es la de una institución y un oficio, lo que justifica la visita sin inventar un lugar de creación del pintor.

El acceso es guiado y requiere reserva confirmada, con una tarifa general de 6 € y una duración anunciada de 45 minutos. La visita gratuita del lunes a las 10:00 también debe reservarse. Lleva calzado cerrado y adecuado, porque los talleres siguen siendo un espacio industrial. Sitúa esta cita antes o después del Prado según el turno conseguido, dejando margen para el trayecto. No cuentes con entrar espontáneamente para rellenar un hueco del programa.

Dos complementos: la basílica y Lázaro Galdiano

La basílica de San Francisco el Grande conserva una pintura de Goya relacionada con san Bernardino de Siena. Permite comparar el encargo religioso con los retratos y los temas profanos vistos en otros lugares. Consulta las condiciones de las visitas culturales, distintas del culto: entrar para un oficio no sustituye una visita patrimonial. Esta parada encaja mejor con un paseo por La Latina que con un viaje de ida y vuelta desde los museos del este.

El Museo Lázaro Galdiano, en la zona de Salamanca, presenta, entre otras obras, El aquelarre, realizado por encargo de los duques de Osuna. Enriquece la ruta con otra colección privada convertida en museo. Si ya has dedicado una mañana al Prado y una visita a San Fernando, guarda este complemento para otra media jornada: la concentración disminuye cuando los museos se suceden sin descanso.

Reparte el recorrido y el presupuesto

Parada Qué aporta Organización
Prado Cartones, retratos, guerra, Pinturas negras Entrada general 15 €; elige algunos conjuntos
San Fernando Pinturas y obra gráfica Comprueba los espacios abiertos del museo
Liria Retratos en la colección de los Alba Desde 15 €; reserva la modalidad
San Antonio de la Florida Frescos y tumba del pintor Gratis; prevé el desplazamiento hacia el oeste
Real Fábrica de Tapices Técnicas e historia del tejido 6 €; reserva confirmada, 45 minutos
San Francisco el Grande Encargo religioso Adapta la visita al calendario cultural
Lázaro Galdiano Goya en otra colección Media jornada complementaria

Tarifas consultadas en octubre de 2026, sin descuentos ni ofertas particulares. Una propuesta razonable es dedicar el primer día al Prado y a la fábrica si consigues un turno, y el segundo a San Fernando, Liria y la Florida. Es una sugerencia de organización, no un programa de salidas garantizadas. Sitúa primero las reservas fijas, elimina una parada si los horarios no encajan y guarda los dos complementos para una estancia más larga.

Para seguir descubriendo

La guía del Paseo del Arte ayuda a organizar los alrededores del Prado. Para situar las colecciones en sus palacios y jardines, continúa con Madrid real. La guía de la arquitectura madrileña ofrece referencias para observar los edificios entre dos visitas.